Trinidad, Beni, Bolivia

Trinidad, capital del amazónico Beni, se localiza a unos 13 km al este del río Mamoré. Un departamento cuyos paisajes están marcados por su clima tropical, con una estación lluviosa de diciembre a abril y una estación seca de mayo a noviembre.

Trinidad, un pueblo que nació junto al majestuoso río Mamoré, En una Loma Milenaria Llamada Siyaboco.

Trinidad 1950: La legendaria región del Gran Moxos o Gran Paitití atrajo la codicia de los conquistadores ibéricos por la supuesta existencia de mineral precioso. Muchos fueron los esfuerzos expedicionarios para someter a los habitantes originarios de estas llanuras amazónicas, ubicadas al septentrión de lo que hoy es la república de Bolivia. Un fracaso tras otro fue el resultado de las incursiones españolas hasta que la Compañía de Jesús decidió realizar la obra que no pudieron lograr los hombres de arcabuz y armadura durante un siglo.

Después de los primeros emisarios enviados entre quienes juega papel fundamental el hermano Joseph del Castillo para hacer labor de tanteo y persuasión entre los naturales de Mojos, los discípulos de Loyola ingresan oficialmente al territorio tropical en el día de San Pedro, en 1675. Tres fueron los jesuitas pioneros que vienen a emprender la catequización: Pedro Marbán, el superior de la misión, Cipriano Barace y el citado del Castillo.

No fue tarea fácil ganarse la simpatía y la confianza de los indígenas del Gran Moxos. Conocer sus costumbres, aprender su lengua, etc., para después recién empezar con la organización de las reducciones, pues tal periodo abarcaría algo más de seis años, sin contar las dificultades naturales de un clima tórrido y plagado de condiciones adversas para gentes advenedizas. Para que llegue este momento, jugó una coyuntura favorable el que los españoles de Santa Cruz de la Sierra penetraban a estas tierras para atrapar aborígenes y llevárselos para bestias de carga en sus faenas agrícolas y domésticas.

Aquella circunstancia negativa prevaleció en el ánimo de los Caciques y comunidades indígenas y decidieron bloquearla con su aceptación al mensaje cristiano. Pero no bastó sencillamente con eso. Los misioneros debieron también introducir el primer hato de ganado bovino y especies agrícolas como el cacao, la caña de azúcar, etc., que indujeran al sedentarismo de unas poblaciones acostumbradas al nomadismo por razón de los ecosistemas de la región.

Así llegó el preciso instante en que se dio paso a la organización de la primera misión jesuítica de Mojos, con la advocación de la Virgen María de Loreto, acontecimiento que tuvo lugar el 25 de marzo de 1682, a cargo del padre Marbán, a orillas del río Mamoré.

Por ello, es que dentro de la obra evangelizadora de la Compañía de Jesús en el legendario Gran Mojos, hoy departamento del Beni creado en una parte de lo que fue este vasto territorio, a partir de 1982 las poblaciones de esta región amazónica de Bolivia han empezado a conmemorar las sucesivas fundaciones que se dieron con tribus multiétnicas que habitaban esta provincia colonial. Hoy ya son tricentenarias en el Beni las siguientes poblaciones: Loreto (1982), Trinidad (1986), San Ignacio de Loyola (1989), San Javier (1991), San Borja (1993) y San Pedro (1997), ésta última orgullosa la capital de la provincia colonial de Mojos, de gran relieve histórico y cultural durante el periodo hispano.